La historia de Nicasio Eventos no es la única, el reconocido boliche de Palermo, Beatlfow, optó por la misma reconversión, adoptando ahora el nombre de BeatGreen BsAs. La familia -creadora del Club de Artistas-decidió vender productos de verdulerÃa a través del Whatsapp y las redes a sus vecinos de la zona. “Cambiamos noche por la madrugada para ir al Mercado Central a elegir la fruta, y asà armar bolsonesâ€, relata Iriana, una de las socias.
Casi un millón de personas trabaja en este eventos y entretenimiento en Argentina, según la cámara que agrupa a los salones de eventos. Rubro que se extiende si se tiene en cuenta los catering y la animación. Sin previsiones de retornar a la actividad en los próximos meses, hacen malabares para no fundirse.
Desde hace quince años, sobre la calle Cabrera 6099, funciona el Bar el Sol, un lugar de encuentro tanto a la hora del almuerzo como los after offices. Hoy la mesas fueron levantadas para ser reemplazadas por cajones reciclados de verduras, ya que su propietario no tuvo otra opción que instalar un almacén con productos frescos variados.
Pan y Arte, ubicado en la calle Boedo al 800, es otro ejemplo de transformación, cuando pensaba que tenÃan que abandonar su emprendimiento teatral dieron vida a un mercado de productos de panaderÃa, agroecológicos y comidas precocidas. En los mostradores se puede conseguir otro tipo de mercaderÃa como sal del Himalaya, vinos, yerba y aceite de oliva. La familia Moreno pensaba que se iba a fundir con la pandemia, pero con mucho esfuerzo encontraron el camino para trabajar y sustentar el negocio que lleva abierto desde hace dos décadas.
“Los primeros 40 dÃas estuvimos en shock porque tenÃamos el teatro y el restaurante cerrados. No sabÃa que hacer... sueldos sin pagar, deudas, servicios. Pensamos en vender el local para pagar las deudas acumuladas. Mi hijo se conectó con productores de La Plata para buscarle una vuelta y tratar de sobrevivir. No estaba convencida porque desconocÃa el rubro. Era tanta la desesperación de no tener dinero que nos animamosâ€, confiesa Liliana Moreno, propietaria del lugar.
Además de la atención al público, sus empleados están a cargo de los pedidos que llegan a través de Instagram y Whatsapp. También pudieron incorporar el servicio de delivery vÃa las aplicaciones de entrega. “Estamos contentos porque seguimos vivosâ€, reconoció Liliana.
No es el único rubro que se resiste a parar, los gimnasios, son otros de los grandes perjudicados por la pandemia. Seguramente, por el riesgo de contagio estrecho, serán los últimos en ser habilitados.
Esta tendencia de reconversión no solo sucede en el Amba, también los dueños de locales se han reinventado en la provincia de Córdoba. Cuando se decretó el aislamiento, los dueños de Hero Gym, pensaron en una salida rápida y alquilaron sus elementos para entrenar. Con eso no alcanzó, y a medida que los dÃas fueron pasando usaron sus ahorros para transformar el frente y convertir su gimnasio en una verdulerÃa. “Es insostenible seguir paradosâ€, contaron al medio El doce.
Para no gastar de más, usaron los cajones de salto como mostradores, los accesorios para acondicionar las mercaderÃa. “Todo se recicla en estos tiemposâ€.
Facundo Verdini, creador del espacio Verdini en Recoleta, ya tiene la peluquerÃa adaptada a los protocolos sanitarios necesarios, pero en el mientras tanto usa las redes sociales para vender productos de belleza. “No hay manera de resistir sin actividad más de 100 dÃas, con dos salones, estoy en riesgo de tener que cerrar uno de manera definitivaâ€, detalla a Infobae.
Para compensar las perdidas, inquieto, Verdini le propusó a sus clientes un servicio personalizado de peluquerÃa en casa a distancia: “Es un kit de color tintura, bata, bowl para la mezcla y pincel para aplicar. Una vez recibido, nos llaman y los asesoramos paso a paso en la aplicaciónâ€.
Otros aun no decidieron probar suerte en el mundo de la venta directa al público. “En el chat que comparto con otros colegas se discute el tema de usar el espacio del local para ofrecer servicio de alimentos, no solo es una opción que está habilitada sino que además tiene demandaâ€, reconoce el estilista.
Los restaurantes también viven esta crisis de una manera dramática. Muchos se resisten al cierre con ideas que les permite al menos sobrevivir. La parrilla Canta el Gallo, en Nordelta, que sigue con las persianas bajas, sumó la venta directa de vinos a precio de vinoteca y las piezas de carne crudas para hacer el asado en casa.
Con la continua extensión de la cuarentena, su dueño Francisco Pidal, transformó el primer salón -donde solÃan disponer de cómodos boxes- en un almacén boutique de campo para que los clientes elijan in situ todos los productos que ofrecen, desde cortes de carne, pasando por especias, aceites de oliva, salsas, aderezos y productos como quesos y fiambres que complementen con el asado. Incluso vende cuchillos de asado estilo campo y platos de madera.
En cuanto a la adaptación económica, explica cómo logró adaptarse a estos tiempos de bajos ingresos: “El Centro Comercial de Nordelta nos cobra un 70% del valor de las expensas sobre los tres locales. Y el alquiler, que suele ser un porcentaje de las ventas, no se está cobrando. Por otro lado ingresamos al programa del ATP que cubre la mitad de los salarios y la diferencia la pagamos como podemosâ€.
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