Paul McCartney llegó a la Argentina por tercera vez y cuando falta un mes para que cumpla 74 años se ocupó de dejar en claro que hoy más que nunca puede hacer las cosas a lo grande: trajo su One on One Tour, incluyó por primera vez Córdoba entre sus fechas argentinas, donde se presentó el domingo pasado, y cautivó a 50 mil personas en la primera de sus dos noches en el Estadio Unico de La Plata (adonde volverá a presentarse mañana, para el gran cierre).
Con puntualidad británica, hizo su aparición en escena a las 21.15 sin ningún preámbulo: se encendieron las luces y en unos instantes ya estaba frente al micrófono dispuesto a comenzar. No hubo redoblantes ni amagues de esos que ponen los nervios de punta a los ansiosos. Luz, cámara y Sir Paul McCartney frente a la multitud. Sà señores, estaba sucediendo.
El ex Beatle desplegó un verdadero arsenal para mantener a su público en vilo durante casi tres horas. Repasamos los momentos más impactantes en cinco frases inolvidables.
“Voy a hablar en español…â€
Ya en su anterior visita Sir Paul habÃa impactado con su manejo de nuestro idioma. En esta ocasión se lució desde el principio: “Voy a hablar en español, pero también voy a hablar en inglésâ€, anticipó. Aunque tenÃa un machete a sus pies, al que recurrÃa cada tanto, el público se dejó encantar con sus arengas en español. Eso sÃ,a diferencia del “Hola, culiados†que hirió algunas susceptibilidades en Córdoba, aquà sólo dijo “Hola, chicosâ€. Y no olvidó recitar el poemita en español que aprendió en el colegio.
“Esta canción la escribÃ.â€
Paul McCartney tuvo tres amores famosos: Linda, madre de cuatro de sus cinco hijos, fallecida en 1998, Heather Mills, que le hizo un juicio de divorcio millonario y por lo tanto no la nombra más, y Nancy Shevell, con quien se casó en 2011 y desde entonces son inseparables (además de reunir juntos una de las fortunas más copiosas del mundo). En su correcto español, dedicó una canción a la primera y una a la última que resultaron en dos de los momentos más románticos (y también melancólicos) de la noche.
“My Valentineâ€, “para mi hermosa mujer Nancy que nos acompaña hoyâ€
“Olé olé olé olé. Lennon, Lennon†y otros cantos tribuneros
Durante todo el recital, McCartney estuvo pendiente de su público. RespondÃa a los gritos de las primeras filas tanto como a las arengas de la multitud. Tiró unos pasos de baile y cada vez que el estadio se vino abajo al son de los “ohhh oh oh ohhh ohâ€, o “Olé, oléâ€, sacó con su guitarra las notas para sumarse con ritmo a los cantos tribuneros.
“Gracias, gracias George por esta hermosa canciónâ€
Otro de los grandes momentos de la noche fue el homenaje a George Harrison. Con un ukelele, Paul McCartney hizo una dulce versión de “Something†mientras las imágenes del fallecido beatle se proyectaban en la pantalla en un inevitable momento nostálgico que arrancó algunas lágrimas entre los seguidores de la banda.
“No me vi venir esto… Puede ser interesanteâ€
Una verdadera sorpresa de la noche fue la aparición de una niña seleccionada del público que le pidió a Paul McCartney tocar el bajo con él. El Beatle improvisó un acting: “Pero no tenés tu bajo acáâ€, le dijo. La niña insistió hasta que la producción le acercó un instrumento y él propuso tocar juntos “Get backâ€, una canción que no estaba incluida en la lista de temas prevista de antemano. La niña, que se presentó como Leila, conmovió con su ternura y talento al público y se robó el show.
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario